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Aborto: se definen posiciones

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Como un chicle se estiró el primer debate sobre las reformas al Código Penal. Arrancó el 3 de enero y concluyó ayer, luego de tres jornadas y 43 intervenciones. La razón de esta demora es comprensible: ganar tiempo (o perderlo, según se mire) hasta que pasen las elecciones de marzo. El consenso entre los legisladores es que ciertos temas contenidos en este proyecto de reformas podrían desvirtuarse si llegaran a mezclarse con los intereses electorales; además, son temas con los que ningún candidato quisiera cruzarse ni por accidente. Uno en particular: la despenalización del aborto en casos de embarazo por violación. Así que el texto de reformas regresa ahora a la Comisiónde Justicia, de donde solo volverá al Pleno de la Asamblea, para su debate definitivo, cuando ya no haya moros en la costa.

Se trata de un megacódigo. Una “ley trole”, dijo ayer el socialcristiano César Rohón, compuesta por una serie interminable de vagones independientes: indulto, abigeato, incesto, fabricación ilegal de medicinas, consumo de cannabis con fines terapéuticos… Pero es el tema del aborto el que concentró la mayor parte del debate: nueve de cada diez asambleístas se refirieron a él casi exclusivamente.

El tema despierta tantas pasiones que resulta difícil centrar el debate. Al extremo de que Marcela Aguiñaga, la presidenta de la Comisión de Justicia, donde se elaboró el proyecto de reformas, se sintió obligada en dos ocasiones a solicitar un punto de orden con el fin de precisarlo. “Señores, el debate no es si estamos o no estamos a favor de la vida, el debate es: ¿tiene la sociedad ecuatoriana el derecho de enviar a la cárcel a una mujer que ha sido violada y que decide abortar? Sí o no”. No sirvió de mucho la aclaración. Todavía al escuchar a varios asambleístas que se oponen a la reforma, queda la sensación de que se estuviera tratando de aprobar una ley para el aborto obligatorio.

Y todavía, en este primer poder del Estado laico, los argumentos religiosos brotan con espontaneidad de los labios de muchos legisladores. Así, por ejemplo, la oficialista Noralma Zambrano, que citó el Deuteronomio (“Escoge, pues, la vida”), o el ultramontano asambleísta indígena de CREO Pedro Curichumbi, quien clamó con vehemencia: “La vida es el símbolo mismo del amor de Dios todopoderoso”. Curichumbi pintó el desolador panorama que le espera al Ecuador de aprobarse la reforma: “El aborto se constituirá en un deporte, en un pasatiempo”, dijo, y los hombres se reunirán en fiesta, entre los excesos del alcohol y las drogas, para escribir la lista de mujeres a las que seguir violando.

Por lo demás, las posiciones de los bloques van quedando claras. Los socialcristianos (lo anunció César Rohón) votarán en contra de la reforma, es decir, a favor de la penalización del aborto en casos de embarazo por violaciónCREO ha dejado en libertad a sus integrantes: junto a los conservadores Héctor Yépez, Roberto Gómez y Pedro Curichumbi, que se oponen a la reforma, figuran los nombres de Jeannine Cruz y Gloria Astudillo, quien sustituye a Esteban Bernal y se estrenó ayer en la Asamblea con un encendido discurso a favor de la libertad de elección de las mujeres. “No siempre estoy de acuerdo con mis compañeros de bloque”, explicó Cruz.

En cuanto a los correístas, este año tienen la suerte de no contar con la presencia en el país de su líder, Rafael Correa. Pueden, pues, expresar las opiniones que les fueron prohibidas públicamente la última vez que se debatió este tema en la Asamblea, en 2014. Puede Liliana Durán, por ejemplo, hacer un llamado para considerar el aborto como un tema relacionado con la salud pública, no con los credos. Y puede Pabel Muñoz colgar de su micrófono un pañuelo verde y proclamar: “No entendemos que la izquierda y el sector progresista puedan dar la espalda a la causa feminista”. Raro: hace tan solo cinco años lo tenía clarísimo.

Testimonio

Las víctimas, indefensas

Para enriquecer el debate, la Asamblea recibió en comisión general a Jessica Jaramillo, militante feminista y presidenta de la fundación que lleva su nombre. Ella ofreció un dramático testimonio en primera persona sobre las penurias que esperan a una mujer abusada sexualmente en el laberinto judicial. “Hay que dejar de hablar y ponerse en los zapatos de las víctimas”, dijo. (I)

Fuente: https://www.expreso.ec/actualidad/aborto-violacion-ley-asamblea-nacional-JB2614182