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La genialidad del escultor que no conoce límites, Hans San Andrés Tábara

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Las obras de Hans San Andrés Tábara, se encuentran en los sectores tradicionales de varias ciudades ecuatorianas.

Seguramente si usted lee el nombre de Hans San Andrés Tábara, no sabría a quién nos referimos, pero si nombramos la infinidad de monumentos que éste ha hecho a lo largo de sus 30 años de carrera artística, sabrá que nos referimos a uno de los artistas más creativos de la escultura ecuatoriana.

 

Estatuas como la del canillita y el betunero, son algunas de las figuras costumbristas a tamaño natural (1,60 metros de alto) hechas en resina con fibra de vidrio, con una estructura metálica y acabados de bronce, que han sido elaboradas por este artista y que están ubicadas a lo largo de la calle Panamá en el centro de Guayaquil. Para sorpresa de muchos, el modelo de estas estatuas es su hijo Hans “Junior”.

 

Dos meses fue el tiempo que le tomó al artista hacer estas dos esculturas. El valor de los monumentos asciende a los $ 6000 cada uno.

Según San Andrés, el objetivo de la escultura del niño betunero, es demostrar cómo algunos habitantes de los sectores menos favorecidos logran salir adelante a base de esfuerzo.

 

San Andrés, jamás imaginó que estas figuras que fueron realizadas a pedido del Municipio de  Guayaquil, generarían toda una controversia, como fue el caso de la escultura al niño betunero, el cual representa uno de los oficios más antiguos de la ciudad, así como el del canillita.

 

La escultura del niño betunero, muestra a un menor sentado sobre un cajón (de madera) junto a su caja de bolero o betún, al tiempo que sostiene en sus manos una franela. Frente a la estatua se colocó una banca para que las personas se tomen fotos como si el menor les estuviera lustrando los zapatos. El objetivo de la figura, es demostrar cómo algunos habitantes de los sectores menos favorecidos de la ciudad y del país logran salir adelante a base de esfuerzo.

 

El canillita, junto a otras figuras costumbristas ubicadaas a lo largo de la calle Panamá, en el centro de la ciudad de Guayaquil, es otra de las obras de este escultor.

“No pensé que iba a generar polémica, lo que sí pensé es que iba a gustar, porque por lo general todos mis trabajos son simpáticos y siempre causan admiración, para eso se trabaja… La escultura no me parece polémica para nada, porque es simplemente un niño betunero como lo hay aquí, en Quito, en Colombia, en Perú, o en cualquier otra parte del mundo”, dijo Hans.

 

Obras

Quien acude al taller de este artista, se encuentra de entrada con cosas “súper locas”, inusuales o fuera de lo común; como por ejemplo su carro, el cual es un “arte rodante o arte objeto” como lo califica su formador.

 

El vehículo del artista es considerado un arte rodante.

Su vehículo, un Suzuki Forza -color verde-, tiene desde un vitral en el techo; material reciclable o chatarra en la parte exterior de sus puertas de donde incluso, en una de ellas sobresale una mano “la del creador de la obra” hecha en resina; salamanquesas sobre su capó; y en el interior del vehículo: “un sapito fraccionado” sobre un inusual volante; en la palanca de cambios, está la pequeña mano de su hijo, elaborada en resina; una colección de personajes famosos -políticos, músicos o religiosos-, reposan sobre la alfombra que está sobre el volante. Y como si esto fuera poco, tiene hasta un churrasco en el motor.

 

Si usted se pregunta si Hans San Andrés sale a pasear o hacer sus diligencias en este arte rodante, la respuesta es un SÍ rotundo.

“A la gente le gusta mi carro, unos se toman fotos y otros se ríen. ¡Ya voy a comenzar a cobrar por las fotos! (bromea).”.

 

Siguiendo el camino hacia su taller, encontramos por todas partes diferentes tipos de esculturas, desde bustos de personajes históricos del Ecuador como el del expresidente ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera, hasta estatuas a tamaño real, como la réplica de la “Libertadora del Libertador”, Manuelita Sáenz. Allí también se encuentran un sinnúmero de maquetas de los distintos trabajos que ha realizado a lo largo de su carrera artística.

 

Continuando en el camino al taller está un imponente Neptuno, acompañado de su particular tridente. Ésta es una de las obras en la que el artista se encuentra trabajando en la actualidad. La estatua está elaborada en resina, recubierta con fibra, de color blanco marmoleado, que asciende a un valor de USD 12 000 aproximadamente será entregada en poco tiempo y corresponde a un pedido particular.

 

Otras de las figuras en las que se encuentra trabajando, son los niños tirándose agua, José Joaquín de Olmedo, Medardo Ángel Silva, entre otras; todas por encargo del Municipio. El primero, es elaborado en resina, granito, polvo de mármol y fibra de vidrio, tiene un valor de más de $ 13 000; mientras que el segundo, es elaborada en bronce cuyo valor se estima es de $ 18.816.

 

Exposiciones

Obras como estas pueden ser apreciadas en República Dominicana y Miami

Hans San Andrés ha realizado varias exhibiciones de arte, en algunas de ellas ha tenido la oportunidad de exponer junto a otros importantes artistas.

 

Un ejemplo de ello, fue cuando por primera vez expuso junto al artista guayaquileño Gastón Macías, en la Casa del Artista Plástico, ubicada en la calle Numa Pompilio Llona 173, en el barrio Las Peñas. La muestra titulada “Solo de escultura” permaneció abierta hasta el 2 de diciembre del 2007.

 

Allí, San Andrés exhibió aproximadamente 30 esculturas elaboradas en resina transparente, e inspiradas en personajes de la historia del Ecuador y  América (Simón Bolívar, José de San Martín, Eloy Alfaro, Cristo en resurrección desnudo, etcétera).

 

En la actualidad se puede apreciar una de sus obras en el Museo Luis A. Noboa Naranjo. La escultura ubicada en una de las salas de esta galería de arte, muestra un caballo del cual se desprenden unos cajones. Esta obra que le llevó un mes realizarla, forma parte de una serie de bocetos de muebles en los que la figura humana, animal o chatarra se fusionan dando paso a creativas y hermosas esculturas.

 

La genialidad de un escultor

Réplica del monumento a la “Libertadora del Libertador”, Manuelita Sáenz.

Las obras de este artista de 39 años se encuentran en los sectores tradicionales de varias ciudades ecuatorianas: el Monumento al Paracaidista en la base aérea de Salinas; el de Manuela Sáenz en la Mitad del Mundo, en Quito; el Gral. Manuel Serrano, en el Guabo; las figuras costumbristas en la calle Panamá, Pablo Baquerizo Nazur, entre otras en Guayaquil. Y otras tantas en ciudades como Machala.

 

Su trabajo ha trascendido las fronteras, por ello se pueden apreciar sus cuadros y esculturas en países como República Dominicana, Miami, etc.

 

No importa por donde camine, porque ya sea dentro o fuera del Ecuador, en alguna calle, plaza, parque, casa o museo, usted se podrá encontrar con algún cuadro, busto, estatua o efigie, elaborada por este talentoso artista ecuatoriano que quiere ser recordado como el mejor y más creativo escultor.

 

“Quiero que me recuerden como un escultor bueno, muy creativo… El artista es el que le da la chispa de creación, su toque, y el aporte creativo es lo que yo más expongo en mi obra, porque cualquiera puede hacer algo creativo, pero yo siempre le pongo algo que la distingue de las demás”, finalizó Han San Andrés Tábara.

 

RECUADRO

Perfil

Hans Kristofer San Andrés Tábara, nació en Guayaquil, el 9 de julio de 1975. Su madre, Ana Luisa Tábara Sotomayor, falleció “en un asalto en una buseta” cuando él tenía 10 años. Recuerda que el hecho sucedió un 23 de diciembre, motivo por el cual en su casa no se celebra “nada de Navidad ni fin de año”.  Su padre, Roberto San Andrés, es un prestigioso abogado.

 

Hans San Andrés, estudió en el Colegio Domingo Comín, Notre Dame, y Bellas Artes de Guayaquil, en este último fue donde se graduó. Desde hace muchos años forma parte del taller de la escultora Yela Loffredo de Klein.

 

Aunque no recuerda la edad en la que tuvo su primera exposición de arte, expresa que cuando estaba en el Colegio Bellas Artes, comenzó a trabajar con sus profesores, la escultora Beatriz Molina y el pintor Abdón Calderón, quienes en la actualidad son sus amigos “a quienes quiero muchísimo… Ellos fueron mis mentores”. De esta manera, a su memoria vinieron recuerdos de cuando expuso por primera vez en el barrio Las Peñas, en Guayaquil. Posterior a esta muestra vinieron “muchísimas exposiciones colectivas” y otras tantas individuales. (F)