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La dolorosa travesía de los ecuatorianos por la selva del Darién

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Según el Servicio Nacional de Migración de Panamá, 15.185 compatriotas cruzaron esta peligrosa ruta entre enero y octubre de 2022. No todos llegan hasta Estados Unidos, algunos avanzan hasta Costa Rica.

Dos ecuatorianos regresan al país el 15 de noviembre de 2022, luego de cruzar la selva del Darién.

Jack Chup jamás imaginó convertirse en un migrante más y pasar por la amarga experiencia que vivió en la selva del Darién, la frontera natural entre Colombia y Panamá.

Su periplo comenzó el 9 de octubre de 2022, cuando su hermano mayor, Henry, le dijo que un amigo en Estados Unidos les tenía un trabajo, según contó a PRIMICIAS su primo Fabián.

Henry, de 29 años, y Jack, de 20, vivían con sus padres en una comunidad shuar de Tiwintza, provincia de Morona Santiago, donde manejaban retroexcavadoras en construcciones de la Amazonia.

Ese día dijeron en casa que iban a Coca, en Orellana, para un trabajo. “Recién rumbo a Macas, Henry le dice a su hermano para irse a Estados Unidos. Ellos se fueron por su cuenta, sin coyoteros”, relata Fabián.

Luego de varios días de travesía, con latas de atún como su único alimento, los hermanos llegaron a Colombia, donde pagaron USD 250 cada uno para cruzar hacia el Darién.

Una vez allí, Jack quería descansar, pero su hermano insistió en pasar el río hasta la siguiente comunidad, como lo habían hecho dos ciudadanos venezolanos, sujetados de un cabo.

Pese a la insistencia de su hermano menor, Henry cruzó el torrentoso río y cayó antes de llegar a la otra orilla. Desesperado, Jack intentó socorrerlo, pero la corriente se lo llevó. A todo esto, habían transcurrido nueve días desde que salieron de Ecuador.

Henry llevaba en una mochila el dinero que pensaba pagar para pasar a Estados Unidos.

Con angustia y sin saber qué hacer, Jack vio llegar unos botes. Era la noche del 18 de octubre de 2022. En esas lanchas, los migrantes cruzaban el río.

Allí, el joven avisó de la desaparición de su hermano. Sin embargo, nada podían hacer por la oscuridad de la noche. Ya en la mañana del 19 de octubre, Jack y otro grupo de migrantes se embarcaron en los botes, sin noticias de su hermano.

“Jack nos contó que mientras cruzaba el río, miraba hacia abajo con la esperanza de encontrar a Henry, y lo que vio fue un sinnúmero de cadáveres de otros que se ahogaron en el intento“, añade Fabián.

Una vez en tierra, los militares recibieron a los extranjeros. Jack les avisó de la desaparición de su hermano y uno de los uniformados sacó su celular para mostrarle fotos de los cuerpos en el río, por si podía identificar a Henry. Solo así encontró su cadáver.

Esa es la forma con la que identifican a los cuerpos y quienes no son reconocidos, siguen nadando en aguas panameñas.

Inmediatamente comenzó el rescate y el traslado del cuerpo de Henry a la morgue del Darién. “Los militares le ofrecieron a Jack incinerar el cadáver y que se llevara las cenizas, pero Jack no aceptó y continuó la ruta hacia Costa Rica”.

Una vez en suelo costarricense, el joven shuar tomó contacto con unos coyoteros que le pidieron dinero para cruzarlo hasta México. Pero sin dinero y agobiado, Jack llamó a su hermana July, que vive en Cuenca, para pedirle ayuda.

Fue recién en ese momento cuando la familia Chup Najabde se enteraba de lo que realmente había pasado con los hermanos.

“Jack nos contó que tenía un mal presentimiento con los coyoteros. Lo querían embarcar en un vehículo negro, mientras el resto de migrantes iban a una furgoneta”, dijo Fabián.

El ecuatoriano siguió su instinto y con la excusa de que iba al baño, escapó. Finalmente, logró llegar hasta el Consulado en Costa Rica y retomó la comunicación con su familia, con la firme intención de regresar al país.

Según Fabián, nadie en la familia -ni el propio Jack- conocían a ese amigo de Henry, en Estados Unidos.

El Consulado le ayudó con un salvoconducto, pero la familia corrió con el costo del pasaje para el retorno de Jack a Ecuador. Un mes después de lo ocurrido, siguen a la espera de poder repatriar el cuerpo de Henry y con gastos que superan los USD 2.000.

Se lastimó el pie y terminó el sueño

Víctor Caizalitín, otro ecuatoriano que atravesó el Darién, recuperó el aliento cuando logró llegar hasta Costa Rica, luego de un periplo que duró 20 días desde que salió de Quito con el sueño de llegar a Estados Unidos.

La idea de emigrar a Norteamérica nació a mediados de octubre de 2022, en un almuerzo con sus amigos Luis Calderón, Jaime Chicaiza y Jason Quingalombo.

Víctor estaba desesperado porque su peluquería, ubicada en Cotocollao, parroquia noroccidental de Quito, no pasaba por un buen momento económico, así que escuchó atento a sus compañeros. El problema es que ninguno tenía pasaporte para salir del país.

Luis les comentó que su primo cruzó el Darién y logró llegar a Estados Unidos pasando irregularmente por la frontera desde México.

Lo único que necesitaban era su cédula de identidad, así que el familiar se encargó de enviarles las coordenadas vía WhatsApp desde Nueva York.

Víctor pidió un préstamo de USD 2.500 a sus familiares y armó una mochila con unas cuantas prendas y víveres. Luego se despidió de su esposa y de sus tres hijas y viajó con sus amigos hasta Rumichaca, frontera entre Ecuador y Colombia.

Luego se embarcaron hacia la ciudad colombiana de Medellín para después llegar al municipio de Necoclí, en el departamento de Antioquia.

Desde ahí cruzaron en bote por el Caribe hacia Panamá, pagando USD 230 cada uno. Por fin tenían frente a sus ojos al Tapón del Darién, un territorio inhóspito y selvático ubicado entre Colombia y Panamá.

En el sitio, hay grupos de colombianos, panameños y venezolanos que han convertido la migración irregular en su negocio.

A Víctor y a sus amigos les cobraron USD 190 por persona para guiarlos por la selva húmeda llena de ríos, pantanos, animales salvajes y delincuentes.

Luego de pagar el “peaje”, los “guías” les entregaron brazaletes verdes y los unieron a un pelotón de 250 personas, conformado por haitianos y colombianos.

Hay otros grupos con pulseras azules, rojas, rosadas que esperan su turno para comenzar una aventura que puede durar hasta 10 días.

Los cuatro ecuatorianos entraron a la selva, donde la temperatura anual fluctúa entre 25 y 26 grados centígrados. Para cruzar el Darién hay que pasar por cuatro campamentos separados por al menos 15 horas de rauda caminata.

Al primero lo conocen como el campamento de Las Banderas, dice Víctor. “Ahí están todas las banderas de Sudamérica, entre ellas la de Ecuador”, explica.

Las Banderas tiene capacidad para 5.000 personas, quienes arman sus carpas y descansan hasta las 05:00 del día siguiente.

Ahí, un café en agua y un plato con seco de pollo y una pequeña guarnición de arroz cuesta USD 7. Una botella de agua, USD 3.

Luego de un tenso descanso, los compatriotas reanudaron el viaje hacia el segundo refugio, armados con palos para no resbalar por la montaña. De pronto, delincuentes armados con machetes los interceptaron para robarles.

“Como éramos 250 hombres y los haitianos eran enormes, los ladrones se perdieron por los árboles y no nos atacaron”, asegura Víctor a PRIMICIAS vía telefónica desde San José, Costa Rica.

Aunque sí les robaron dos maletas en uno de los refugios, mientras dormían noqueados por el cansancio.

En cada punto selvático sin nombre había ropa vieja, mochilas, basura, dolor. Mujeres hambrientas con sus bebés en brazos pedían ayuda y Víctor se condolió entregándoles latas de atún, galletas y agua, lo único que sirve para sobrevivir.

Al cruzar el último pantano, tras pasar por el refugio de la Organización de las Naciones Unidas, y a diez minutos de llegar a Costa Rica, Víctor se lastimó el pie derecho cuando se sacó las botas llenas de agua.

El dolor era intenso y Víctor, que tiene diabetes, no podía con el dolor en el pie. Solo logró llegar a San José, donde un taxista lo llevó hasta el hospital del Seguro Social para que recibiera atención médica.

Sus amigos lo esperaron por 48 horas, pero tuvieron que seguir su camino. Ellos ya llegaron a México. Víctor estuvo 11 días hospitalizado. Luego acudió al Consulado de Ecuador en Costa Rica, donde lo ayudaron a regresar en avión a Ecuador.

¿Lo volverá a intentar? “Ni loco. Dios me trajo hasta aquí y hasta aquí llegué”, promete aliviado.

Ecuatorianos, los segundos que más cruzan el Darién

Casi 60.000 migrantes de varias nacionalidades cruzaron la peligrosa selva del Darién entre enero y octubre de 2022. Esto la convierte en la ruta de tránsito más utilizada por los irregulares para llegar a Estados Unidos.

Según el Servicio Nacional de Migración de Panamá, 15.185 de los 59.773 migrantes que atravesaron este trayecto son ecuatorianos. Es la segunda nacionalidad que más cruzado el Darién este año, y representa el 7,1% del total.

Jacques Ramírez, especialista en movilidad humana, compartió una información sobre la salida histórica de compatriotas. Según datos del INEC y del Ministerio de Gobierno que recogió, Ecuador superó las 100.000 migraciones a otros países, entre 1992 y octubre de 2022.

Según la Subsecretaría de Migración del Ministerio del Interior, 105.759 ecuatorianos salieron del país hasta octubre de 2022, declarando su lugar de destino; 32.791 salieron hace 15 días y aún no retornan, y 19.884 se fueron por estudios, eventos y negocios.

La Cancillería cifra en 13.249 los ecuatorianos deportados en los últimos tres años. De esto, 11.570 provinieron de Estados Unidos.

Según señaló, cuando se conoce de un caso, sea a través del Consulado, por autoridades de un país o por los propios ciudadanos o familiares, se activa el Protocolo para procesos de protección a ecuatorianos en condición de vulnerabilidad en el exterior.

“El proceso del retorno asistido inicia con la recepción del requerimiento, ya sea en Ecuador o en el exterior. Una vez verificado el estado de vulnerabilidad, se puede entregar un boleto de retorno, única y exclusivamente para casos de extrema necesidad”, explicó a PRIMICIAS.

El protocolo también contempla un servicio de asistencia de vulnerabilidad temporal económica emergente en el exterior, para cubrir gastos como hospedaje por tiempo definido, o entrega de artículos de aseo personal.

Previamente, la entidad realiza un análisis de las condiciones económicas.

En el caso de Jack, el Consulado gestionó un salvoconducto, porque no tenía sus documentos de identificación, para que pueda retornar a Ecuador. El joven sí aplicaba a un vuelo humanitario, pero la espera puede ser de tres meses o más.

En los últimos tres años, el ministerio tramitó 25 retornos asistidos, nueve de ellos entre enero y el 11 de noviembre de 2022.

Costa Rica tiene cerca de 200.000 solicitudes de refugio político, según su presidente Rodrigo Chaves, quien envió una carta a la coordinadora de las Naciones Unidas para alertar la situación.

La Cancillería además ha repatriado los restos de 80 compatriotas fallecidos en el exterior en los últimos tres años, 51 de ellos de Estados Unidos. Solo en 2022, murieron 21 ecuatorianos en otros países, frente a los 41 de 2021.

Para estos casos, la institución -a través de sus Consulados o Direcciones Zonales- acompaña a los familiares de las víctimas en los trámites, que inician con la identificación del cuerpo. En esta fase, la mayoría requiere pruebas de ADN.

“Se analiza y califica caso por caso la posibilidad de repatriación con fondos públicos, en un proceso formal que toma como base criterios socioeconómicos de la familia”, detalló.

En este proceso están los padres de Henry Chup, para dar la inesperada despedida a su hijo, quien estaba por cumplir 30 años.

https://www.primicias.ec/noticias/en-exclusiva/ecuatorianos-migracion-selva-darien-estados-unidos/