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Brasil ve a Ecuador como un potencial comprador de armamento

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El canciller brasileño Carlos França conversó con PRIMICIAS sobre las líneas de cooperación y comercio con Ecuador. En la agenda hay asuntos de seguridad, comerciales y de medioambiente.

El canciller brasileño Carlos França en entrevista con PRIMICIAS, el 24 de octubre de 2022.

La relación bilateral entre Ecuador y Brasil está en un momento óptimo. Lo dice el canciller brasileño Carlos França, quien está en Quito en visita oficial.

La última reunión de cooperación entre ambos países tuvo lugar en la tercera semana de octubre y en ella se estableció una agenda hasta 2025, con cinco proyectos en salud, agricultura y defensa civil.

Para el gobierno de Jair Bolsonaro hay otros temas a la vista: cooperación en materia de seguridad, un acuerdo comercial, impulsar la protección ambiental de la cuenca amazónica y colaborar en el Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Cómo está la cooperación bilateral en temas de seguridad?

La seguridad es una preocupación que acerca a Brasil y a Ecuador, pues vivimos retos parecidos. Tenemos un país en la región que nos crea una gran inestabilidad: Venezuela.

Ese territorio ya no es controlado por el gobierno de Nicolás Maduro y sirve de cobija a líderes del crimen organizado, a mafias internacionales, y a actividades como el lavado de dinero, la tala ilegal de madera y el comercio ilegal de oro.

Pronto Ecuador estará junto a Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ese es un tema importante, vamos a tener un año para trabajar juntos. Hay una expectativa bastante grande y podemos aportar mucho para la región.

Podemos trabajar temas como brindar un apoyo y una solución al drama que vive Haití. Como región no podemos cerrar los ojos a lo que está pasando.

Y el tema de democracia que hay que impulsarlo en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

En junio, Brasil y Ecuador firmaron un convenio de cooperación contra la delincuencia organizada.

Hubo una reunión internacional en Brasilia, donde estuvo la viceministra ecuatoriana del Interior.

La seguridad en Latinoamérica tiene que ser vista como un trabajo conjunto del continente. Porque las amenazas son comunes para todos.

Por ejemplo, con Bolivia, Paraguay y Perú trabajamos mucho en el tema de seguridad fronteriza. La unión de los estados es importante. Con Ecuador tenemos una posibilidad de cooperación bastante amplia.

¿Qué tipo de cooperación?

Estamos hablando de cooperación técnica, de mostrar a Ecuador lo que hemos hecho en los cuatro años de gobierno del presidente Jair Bolsonaro, que logró bajar mucho el número de homicidios, de crímenes violentos. Incluso de crímenes contra mujeres.

¿Cómo lo consiguieron?

Nosotros tenemos una policía equipada. Hubo un número muy alto de enlistamientos en la Policía Federal y en la Policía de Carreteras Brasileña (PRF, por sus siglas en portugués), que ahora hace un trabajo que no hacía y es el control y aprensión de drogas.

Esto ha hecho que las fronteras de Brasil sean menos vulnerables, nos permite hacer operativos en carreteras, vigilar los accesos a las ciudades. Con esto hemos prevenido, por ejemplo, que las drogas entre a las ciudades.

La Policía Federal ha comprado aviones, helicópteros, es decir, se potenciaron los medios para enfrentar esta situación.

¿Una de las líneas de cooperación con Ecuador puede ser esa, la provisión de equipamiento, armas, aeronaves, para las fuerzas del orden?

Claro, es algo que se puede hablar. Tenemos una industria de armas importante. Y la realidad brasileña es más cercana a la ecuatoriana que la de un país europeo o norteamericano.

El sentimiento de un ciudadano en Río de Janeiro, en Guayaquil o en São Paulo es, probablemente, el mismo.

Entonces, Brasil puede ofrecer soluciones a Ecuador, más emergentes y más adecuadas a la realidad ecuatoriana. Por ejemplo, nosotros tampoco tuvimos buenos aviones durante unos ocho años.

Tenemos una industria de defensa que es bastante completa y puede ofrecer productos que pueden ser utilizados en Ecuador, como helicópteros y aviones.

¿Cómo puede ser la cooperación en cuanto al combate a la delincuencia organizada?

Esas experiencias se pueden compartir, que estemos juntos en esta lucha es lo más importante.

Ustedes están cerca de Colombia y tienen un proceso de observación de la lucha que se está dando ahí, creo que ese puede ser un punto. La cooperación es de doble vía.

¿Qué pasa con las bandas criminales que operan en Brasil y tienen vínculos con Ecuador?

Esos son datos de inteligencia que no tengo. Sé qué las bandas brasileñas están más en Venezuela.

¿Cómo trata Brasil el problema con las bandas? Esa es una experiencia que Ecuador está empezando a vivir.

Ese es un reto para la sociedad, para la democracia. Un reto al estado de derecho. Es una preocupación grande para Brasil.

Y hay discusiones en los dos programas de gobierno de los candidatos presidenciales de crear un ministerio dedicado a los temas de seguridad pública. Pero el problema no se resuelve solo con la creación de un ministerio.

Brasil está haciendo un trabajo que deberían hacer otros países: de inteligencia operativa, de inteligencia financiera sobre activos, de combate al lavado de dinero, la idea es que (las bandas, ndr) no puedan tener ganancias con su actividad ilegal y eso pasa por tener políticas de más transparencia y de compliance.

¿Cómo queda el escenario de la relación bilateral ahora que viene una definición electoral en Brasil?

No lo puedo decir. Pero si se compara la propuesta en materia de defensa del candidato Jair Bolsonaro de 2018 con la de 2022, vemos a alguien mucho más pragmático, con ganas de mostrar un Brasil como actor más global.

La relación de Brasil con Ecuador está en un nivel óptimo y eso seguirá en un segundo mandato del presidente Bolsonaro. Pero el cambio que pueden producir las elecciones deja dudas.

La propuesta de gobierno de (Luiz Inácio da Silva) Lula está más encerrada en su ideología, con una defensa frente a regímenes totalitarios como los de Nicaragua, Venezuela, Cuba.

Además, las elecciones del Senado muestran un giro más tradicional en la política brasileña. Varios de los ministros del presidente Bolsonaro ganaron escaños en el Senado. Esa idea de que el brasileño es liberal no es tan cierta, parece que Brasil es más conservador de lo que se puede imaginar.

¿Cómo ve Brasil los últimos cambios en la relación entre Colombia, Estados Unidos y Venezuela?

El presidente Joe Biden y el presidente Jair Bolsonaro tuvieron una conversación en Los Ángeles y tocaron todos los temas. Para Brasil la relación con Estados Unidos es natural, tradicional y puede ser potenciada.

Reconocemos de alguna manera el liderazgo estadounidense en el continente, en las relaciones internacionales.

Tuve la oportunidad de hablar con Gustavo Petro, en su posesión, y le dije que podemos tener más cooperación en cuestiones agrarias. Brasil ha hecho una verdadera revolución agrícola, tecnológica, que se puede llevar a temas de cooperación.

Colombia tiene un problema de titulación de tierras y nosotros tenemos un instituto que hace un trabajo extraordinario en esa área, se podría estimular una cooperación en ese sentido.

Hay que entender que la relación de Colombia con Venezuela es mucho más compleja que la de Brasil con Venezuela. Y veo como natural el esfuerzo que hace el gobierno colombiano por pacificar su territorio.

Pero no se puede defender lo que pasa en Venezuela hoy en día: existen presos políticos, no hay libertad de prensa, hay comicios sin que la oposición pueda participar en igualdad de condiciones.

¿Qué otros asuntos están en la agenda regional brasileña?

Con Colombia, Ecuador, Brasil y otros países tenemos un tema en común que es la defensa de la Amazonía. Y en la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) podemos buscar soluciones locales para un problema que es global.

No hay necesidad de que debamos recurrir a otros países para que nos digan qué hacer.

La gente de la Amazonía tiene que tener las mismas posibilidades que tiene la gente de la ciudad y eso se puede lograr sin destruir la selva.

La gente tiene que entender que vale más la naturaleza preservada y conseguir un desarrollo sostenible, ahora que hay muchas posibilidades de lograrlo con el mercado de carbono y la energía verde.

¿Existe la voluntad de Brasil de tener un acuerdo comercial con Ecuador, eso se va a mantener gane quien gane las elecciones?

Hay cosas que hay que tener en cuenta: el interés nacional constante en políticas de Estado de Brasil, un trabajo de una Cancillería profesional, una academia diplomática y una carrera de política exterior que mantienen activo ese acervo de intereses.

Queremos mejorar nuestra relación comercial con el sudeste Asiático y es natural tener un socio comercial a las puertas del Pacífico, como Ecuador, y que podamos tener un acuerdo en ese sentido.

Son negociaciones que toman tiempo, que son complejas, hay que atender los intereses y los tiempos económicos de uno y de otro país, pero existe espacio para la negociación. Aunque el resultado no es algo que se pueda conseguir de la noche a la mañana.

¿Cómo tratar todos estos temas en una región que ha debilitado sus foros multilaterales?

Tenemos estructuras bilaterales capaces de trabajar en conjunto. Y en el ámbito regional está la Organización de Estados Americanos (OEA). Lo que se necesita es la voluntad política.

 

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