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Simone Cecchini, oficial de Cepal: Ecuador decrecerá de una forma ‘dramática’

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El economista Simone Cecchini, oficial a cargo de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), lideró la elaboración del informe titulado ‘El desafío social en tiempos del COVID-19’, el tercero de una serie de estudios sobre los impactos de la pandemia en la región.

Simone Cecchini, oficial de Cepal: Ecuador decrecerá de una forma ‘dramática’

El organismo plantea la creación de un salario de emergencia para los sectores vulnerables, aunque admite que muchos países atraviesan por crisis fiscales.

El experto da a Diario El Universo detalles de la investigación, presentada días atrás por la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena.

Pregunta: ¿Cuáles serán los impactos económicos y sociales del coronavirus en la región?

Respuesta: La región está viviendo una gran crisis no solo de carácter sanitario sino también por los impactos sociales y económicos de la pandemia del coronavirus. Estamos en un momento de gran incertidumbre, pero todo indica que la crisis económica será de un tamaño nunca visto en la historia reciente de la región. La Cepal ha proyectado para 2020 una contracción del 5,3 % del Producto Interno Bruto (PIB), solo comparable con la Gran Depresión de 1930. Esto implica una pérdida de 11,6 millones de puestos de trabajo y un aumento de la tasa de desempleo de 3,4 %. Este muy complejo escenario económico hará que la pobreza y la pobreza extrema aumenten en todos los países de América Latina. Nuestra proyección es que en 2020 habrá 28,7 millones de personas adicionales viviendo en la pobreza, de los cuales 15,9 millones estarán en pobreza extrema. Este año, por lo tanto, 215 millones de latinoamericanos vivirían en la pobreza, lo que corresponde al 34,7 % de la población de la región. De estas personas, 83,4 millones vivirían en la pobreza extrema, el 13,5 % de la población. Esto es dramático ya que vivir en la pobreza extrema significa no tener los ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos.

P: ¿Qué sectores productivos resultarán más afectados por la crisis económica?

R: A nivel mundial, el comercio ha colapsado, lo que implica una fuerte caída en el volumen y el valor de las exportaciones de la región, especialmente de materias primas. En particular, la baja en la demanda de petróleo ha sido estimada en un 30 %.

A nivel interno, se estima que los sectores más afectados en los países de la región son el comercio al por mayor y al por menor, la reparación de bienes, los hoteles y restaurantes, el transporte, el almacenamiento y comunicaciones, y los servicios en general. En el Ecuador estos sectores representan alrededor de un cuarto del producto nacional. Los sectores menos afectados serían la agricultura, la ganadería, y la caza, silvicultura y pesca, que en el Ecuador representan alrededor 10 % del PIB.

P: En su último informe ustedes mencionan tres países en los que la pobreza crecerá mucho más, entre ellos Ecuador. ¿Por qué?

R: Efectivamente, nuestras proyecciones indican que la pobreza extrema en el Ecuador crecerá del 7,6 % en 2019 a 10,7 % de la población en 2020 y la pobreza del 25,7% en 2019 a 30,8 % en 2020, con aumentos de 3,1 y 5,1 puntos porcentuales, respectivamente. O sea, se trata de aumentos por sobre el promedio regional. Esto se explica por el hecho que la pandemia del coronavirus está teniendo efectos muy fuertes en la economía y los mercados laborales del país. Nuestras proyecciones sobre el aumento de la pobreza en la región se conectan con las tendencias previstas de crecimiento y empleo. En el caso del Ecuador, se estima una contracción económica de 6,5 % en 2020. Se prevé también que la desigualdad del ingreso, medida por el coeficiente de Gini, aumente más del 3 %, porque los trabajadores informales y precarios serán los más golpeados. Hay factores económicos que golpean muy fuertemente al Ecuador, como la caída del precio del petróleo o la disminución del flujo de las remesas familiares desde los trabajadores que se encuentran en el exterior.

P: Ustedes proponen que los Gobiernos entreguen una especie de sueldo de emergencia para trabajadores informales y grupos vulnerables. ¿Cuánto costaría eso?

R: En la Cepal hemos propuesto a los países de la región un ingreso básico de emergencia como medida de corto plazo para enfrentar los impactos socioeconómicos de la pandemia del COVID-19. La recomendación es implementar un ingreso básico de emergencia equivalente a una línea de pobreza ($143 de 2010) durante un período de seis meses para todas las personas que en 2020 se encuentran en situación de pobreza. Esto permite satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de hogares que no pueden generar ingresos de manera autónoma. El costo de esta medida lo hemos estimado en 3,4 % del PIB regional, pero al tomar en cuenta los programas de transferencias condicionadas para familias pobres con niños (0,35% del PIB), las pensiones sociales para adultos mayores que no cuentan con una jubilación (0,87% del PIB), así como las transferencias de emergencia actualmente en curso (que representan alrededor del 0,7% del PIB regional), el costo adicional de esta medida es de 2,1% del PIB.

A nivel regional, la mayoría de los países están implementando nuevas transferencias monetarias de emergencia, pero frecuentemente éstas tienen una cobertura poblacional, montos transferidos y duración que no van a ser suficientes para enfrentar la que estamos proyectando como la mayor contracción económica de la historia de la región.

P: Hay países, como Ecuador, con serios problemas fiscales, ¿cómo podrían financiarlo?

R: Efectivamente los recursos no son ilimitados. Pero en cuanto al inmediato, sería importante contar con apoyo de los organismos financieros internacionales y los bancos de desarrollo. En particular, la condonación y alivio del servicio de la deuda aumentaría significativamente el espacio fiscal. Por ejemplo, en los países de América Central el 2,5% del PIB va en pago de intereses. Un proceso negociado de moratoria de la deuda con la banca multilateral generaría el espacio fiscal y la liquidez imprescindibles para atender la emergencia humanitaria y económica sin desviar las trayectorias y los esfuerzos para asegurar la sostenibilidad de la deuda de la subregión.

Internamente, al menos parte del problema de financiamiento se podría cubrir mejorando la efectividad de la recaudación tributaria y avanzar hacia estructuras tributarias menos regresivas. La reducción de la evasión y elusión fiscal, en particular, puede proveer un importante espacio para este tipo de medidas. En América Latina, el nivel de evasión y elusión fiscal en asciende a un total de 6,3 % del PIB (2,3 % del PIB en el caso del IVA y 4,0 % del PIB en el caso del impuesto sobre la renta). Asimismo, es necesario mejorar la progresividad de la estructura tributaria fortaleciendo los impuestos directos sobre la renta personal, especialmente del 1% más rico, e implementar una nueva generación de impuestos a la economía digital, las actividades nocivas para el medioambiente, al tabaco y otros factores relacionados con la salud pública.

P: ¿Qué acciones pueden tomar los gobiernos para evitar que se sigan destruyendo los empleos?

R: En primer lugar, recalcar que cuidar la salud de los trabajadores y de toda la población debe ser la prioridad, dado que no tomar precauciones frente al coronavirus llevaría a aun peor resultados en términos de destrucción de empleos y pérdidas de vidas humanas.

En segundo lugar, hay acciones a nivel macro, como las medidas monetarias y financieras para preservar la liquidez de los bancos y el comercio y abordar deudas públicas y privadas; la reducción de las tasas de interés de los bancos centrales y apertura de líneas de crédito especiales, la emisión de préstamos adicionales, la ampliación de los plazos para el reembolso de los créditos a las empresas. Y también hay acciones a nivel micro, direccionadas a preservar la capacidad productiva y a crear las condiciones para la reactivación de la actividad económica a través de mecanismos de liquidez para empresas, en particular para las micro, pequeñas y medianas empresas.

En tercer lugar, están las medidas más directas para proteger a los trabajadores formales. Estas son de dos tipos. El primer tipo está destinado a reducir la exposición al virus de los trabajadores y garantizar la continuidad de la actividad económica (como el teletrabajo), y el segundo, a asegurar los ingresos o los puestos de trabajo. Aquí las medidas son variadas, e incluyen la reducción de la jornada laboral, el aseguramiento de los ingresos ante las ausencias laborales, los seguros de desempleo, las licencias pagadas por enfermedad, las prohibiciones de despido. (I)

https://www.eluniverso.com/noticias/2020/05/19/nota/7845774/simone-cecchini-oficial-cepal-ecuador-crecera-forma-dramatica#cxrecs_s