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El ‘arte’ político de cambiar de opinión

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Cambiar de orilla. Ver, sentir, experimentar, incluso en carne propia, las consecuencias de acciones sin la batuta del poder en la mano puede empujar a muchos a cambiar declaraciones, ideas y hasta criterios que se tenían sobre determinadas personas y situaciones.

Rafael Correa, Virgilio Hernández, Ricardo Patiño y Gabriela Rivadeneira son algunos políticos que cambian radicalmente su discurso

Es lo que sucede con algunas figuras relevantes de la Revolución Ciudadana que ahora, sin poder saborear las mieles del poder, cambian en algunos casos radicalmente su discurso sobre determinados temas que salieron a relucir unos antes y otros con el reciente paro.

Rebelión. Es el presunto delito por el que son investigados la prefecta de Pichincha, Paola Pabón; y el exasambleísta Virgilio Hernández, ambos con prisión preventiva. Según Hernández, no se trata de eso sino de un “planteamiento en base a la Constitución”.

Lo curioso es que no pensó de igual manera (o por lo menos no lo manifestó) cuando durante las protestas del 2015, en contra del entonces presidente Rafael Correa por las enmiendas a la Constitución, Francisco Sampedro fue detenido y procesado en Guayaquil por el delito de terrorismo. Le encontraron un monigote de un borrego y, según Correa, varios artefactos explosivos. Fue declarado inocente.

Indígenas. Uno de los grupos protagonistas de esta reciente movilización que fue oposición durante gran parte del Gobierno del expresidente Correa, y quien calificó a varios de sus líderes con términos como “ponchos dorados” y “dirigencia corrupta”. Ahora, el exmandatario dice estar en contra de cualquier tipo de violencia, incluso la que “denigra la dignidad de las personas”, y también que se “desprecie a nuestros pobres, a nuestros indígenas”. Y no es la única contradicción que aflora con el paro de la boca del expresidente.

Obediencia militar. En 2016, en medio de la discusión de las reformas a la Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, el entonces presidente Correa recordó el carácter de “obedientes y no deliberantes” del cuerpo de seguridad y además que “el poder militar debe someterse al poder civil”. Declaraciones que distan del llamado que, en el marco de las recientes protestas, le hizo a la fuerza pública a “aplicar la objeción de conciencia”. “No pueden seguir reprimiendo a sus hermanos, protegiendo no a la patria sino un gobierno acabado por su propia traición, mediocridad y entreguismo y que tendrá que responder por tanta represión”, dijo Correa en un video difundido el pasado 11 de octubre en redes sociales.

Persecución política. El argumento más utilizado por la cúpula correísta para justificar los procesos judiciales abiertos en su contra. El excanciller Ricardo Patiño es uno de ellos. Investigado por instigación, el político asegura que lo persiguen por un discurso que dio en el marco de un encuentro político con militantes en Latacunga. “Las ideas no se pueden perseguir”, dijo en una entrevista. Sin embargo, cuando ejercía la labor de máximo rector de la diplomacia ecuatoriana, estuvo de acuerdo con el fallo judicial que condenó a tres directivos de diario El Universo y un periodista a prisión y a pagar una millonaria multa por una columna de opinión. “El señor Pérez no es un perseguido político”, dijo el entonces canciller al referirse a Carlos Pérez, director de dicho rotativo, quien pidió asilo en la Embajada de Panamá. Ahora Patiño está asilado en México.

Democracia. La defensa de la democracia desde los parlamentos fue una constante del correísmo, no solo en Ecuador sino en varios países de la región. Gabriela Rivadeneira, entonces presidenta de la Asamblea, lo hizo en el marco de un encuentro de parlamentarios en 2016. Ahora, el 3 de octubre de 2019, fue la primera en colocar sobre la mesa la destitución del presidente Moreno por la vía parlamentaria.

Rafael Correa

Antes: “Ponchos dorados… dirigencia corrupta”, refiriéndose a los líderes indígenas. “Incapaz y mentiroso”, en alusión a Marlon Santi, expresidente de la Conaie.

Después: “Nunca vamos a estar con cualquier cosa que denigre la dignidad de la persona, ni aceptar que se desprecie a nuestros pobres, a nuestros indígenas”.

Virgilio Hernández

Antes: “Es democrático manifestar su desacuerdo, lo que es inadecuado e ilegítimo es que intenten provocar la violencia para ver si con esto se genera el caos”.

Después: “La rebelión es haber atentado contra la Constitución. Puede no gustarles lo que proponíamos, pero era un planteamiento en base a la Constitución”.

Ricardo Patiño

Antes: “Pérez no es un perseguido político”, en referencia al asilo concedido al director de diario El Universo, Carlos Pérez, sentenciado por una columna de opinión.

Después: “No me persiguen por corrupción, sino por un discurso en una asamblea militante… Las ideas no se pueden perseguir”.

Gabriela Rivadeneira

Antes: “Quiero hacer un llamado a la democracia desde los parlamentos, pues no estamos aquí para traicionar la voluntad popular, sino para fortalecerla”.

Después: “Esta Asamblea Nacional tiene que determinar el incumplimiento de funciones y avanzar a la destitución del presidente (Lenín) Moreno”.