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En 15 años se triplicó el ingreso de famosos a la política

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  La farándula irrumpió en la arena política desde 1986. Según expertos, los partidos reclutan a las figuras del espectáculo solo en época electoral, para captar votos, sin que les interese formar con ellos sus cuadros. Los aludidos aducen que no importa un título profesional, sino estar cerca del ciudadano y conocer sus necesidades.   La política está cada vez más ligada a los personajes de la música, del deporte, la farándula, la cultura y el periodismo. Así lo consideran catedráticos quienes coinciden en responsabilizar del fenómeno a los partidos y movimientos, a los ciudadanos y al Estado, debido a la falta de formación.   Según datos de la Asamblea Nacional, es en 1986 cuando llega el primer talento a ocupar una curul. Fue el periodista Segundo Serrano, quien también obtuvo el título de abogado previo a convertirse en concejal, consejero y legislador.   Su paso por este último organismo le concedió el reconocimiento al entonces diputado por la mayor cantidad de proyectos de ley presentados. Sin embargo, la primera gran ola de famosos que ganó una curul para el entonces llamado Congreso Nacional (hoy Asamblea Nacional) fue en 2003.   Ganaron cinco de esos personajes: los presentadores de televisión Kenneth Carrera, Vicente Olmedo y Freddy Elhers; el periodista deportivo Alfonso Harb y la cantante Silvana Ibarra. Desde allí, poco a poco las figuras del espectáculo han atraído a los votantes y han llegado a puestos de elección popular.   Hoy, solo en la Asamblea, hay 12 de estos legisladores. Es decir, en 15 años, los famosos casi se triplicaron en los puestos de representación.   ¿Por qué los partidos políticos reclutan a los famosos? Según Diego Zaldumbide, del Centro de Investigaciones y Estudios Espacializados (Ciess), el corto tiempo de campaña obliga a que las organizaciones políticas busquen a figuras conocidas y tomen como primera opción a estrellas del espectáculo.   Esto, para el consultor político Oswaldo Moreno, “es válido, pero no es lo óptimo”. Indicó que hay una indiferencia que sí es responsabilidad de los políticos y la misma comodidad de la sociedad. La actual asambleísta Paola Vintimilla defendió que la democracia avala que sea candidato tanto un ciudadano con Ph.D, como aquellos que llegan de medios de comunicación.   Es más, para el actual prefecto Jimmy Jairala, es el trabajo serio que realizan algunos famosos lo que atrae la confianza de los ciudadanos. “No todo famoso debe ser electo o reelecto. Se requiere algo más que fama: preparación.   El problema es que el pueblo, cansado de los políticos, opta por los famosos sin preparación”, destacó. Zaldumbide explicó que en la campaña, los partidos deben presentar candidatos a los que al menos el 70% de la población los conozca.   “La ciudadanía no vota por quien no conoce”. Después, el 40% de la población debe tener una buena opinión de él o ella. Para la docente y socióloga Natalia Sierra, este fenómeno responde a la “mercantilización”, en la cual el ciudadano, al elegir a su representante, no encuentra un horizonte ideológico, ni propuestas políticas o, lo que es peor, el votante no está interesado en adherirse a un proyecto.   “Los partidos se han vuelto como empresas electorales, que buscan posicionar a personas que van a responder a intereses de la sociedad, pero intereses no articulados a proyectos políticos claros”, explicó Sierra. Añadió que los partidos usan a los famosos únicamente para captar votos.   Si bien la democracia representativa valida que todo ciudadano pueda participar como candidato, Sierra cree que no existe una educación política en la sociedad y que es entonces cuando la ciudadanía se convierte en “masa”: una especie de consumidor que recibe una oferta cuya mercancía es el candidato.   Pero esto, según Moreno, no debe ser tomado de forma negativa. Explicó que Ecuador es un semillero de la televisión y de las canchas de fútbol, pero eso no impide que cualquier ciudadano participe como candidato. “Hay personas muy valiosas que vienen de la fama”, puntualizó.   Sin embargo añadió que el verdadero problema es que la juventud se mantiene indiferente. Además, que en la sociedad se ha estigmatizado a la política como sinónimo de corrupción. En esto concordó Sierra, quien indicó que esta pérdida de confianza produce que el ciudadano se aísle y el ejercicio de votación se convierta en una ritualidad vacía.   Responsabilidad compartida en cuanto a la formación Para los expertos, en el caso de la ciudadanía, los electores no han sido conscientes de la responsabilidad de su voto. Coinciden en destacar que no existe una organización ni un debate político en la ciudadanía.   “Sí hay que entrar en un proceso de autoformación política. Supone que salgamos a la vida pública y dejar de lado la vida privada, donde están estos famosos y la ficción que nos absorbe”, dijo Sierra. Para Zaldumdide, en cambio, es primordial que el ciudadano se sienta parte de la comunidad y su voto no responda solo a sus intereses.   En cuanto a los partidos políticos, Zaldumbide señaló que son los responsables de plantear candidatos a los ciudadanos: “No escojo a quien quiero sino a quien se me da la oportunidad”, acotó. El prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, indicó que son los partidos políticos los que deben formar a sus cuadros.   En el caso de su movimiento Centro Democrático, dijo que ha sido el primero en contar con una escuela de formación política con seis promociones avaladas por el Instituto de la Democracia. Pero no solo ellos tienen responsabilidad en estas acciones. También juega un papel trascendental el Estado.   Para Sierra es importante replantear la normativa actual para establecer restricciones. En esto discrepó Zaldumbide, quien manifestó que el reto debe ser que las organizaciones políticas no dejen sus propuestas en promesas de campaña, sino que sean acciones posibles de llevar a cabo.   Para la legisladora Cristina Reyes, cualquier nuevo requisito debe manejarse con pinzas, ya que podría afectar el derecho a elegir y ser elegido, que consagra la Constitución. Para Sierra, el estar en puestos de representación popular sí debería requerir una formación que esté articulada a un proyecto político.   Recordó que ciertos famosos se interesaron con seriedad en formarse políticamente. Para Zaldumbide, la formación también es relativa porque aunque es deseable, lo importante es que sean representantes de los ciudadanos.   Moreno valoró que las organizaciones sociales sean quienes participen para “hacerse escuchar y entender lo que sucede en el país”. A la vez consideró que debe valorarse la formación y experiencia pública. “El primer paso es que los movimientos realicen primarias”, reiteró.   ¿Cuál es el aporte actual de los famosos en proyectos de ley? En la web de la Asamblea Nacional consta que, hasta el 21 de noviembre pasado, el Departamento de Gestión Documental recibió 440 proyectos de ley. Eso correspondería a que cada uno de los 137 asambleístas actuales tuvo que entregar al menos tres propuestas.   Sin embargo, de los 12 famosos que han llegado a este período Legislativo, cuatro no cumplieron con esta cantidad. Para Zaldumbide, este no es un aspecto importante a tratar, pues no considera que sea correcto medir la producción por presentación de propuestas sino por cuántas de ellas han llegado a culminar en ley.   En ello concuerda la asambleísta Cristina Reyes. Indicó que más que contar los proyectos de ley presentados, “es fundamental evaluar la calidad de estos”. En su caso, explicó que 10 llegaron desde la construcción ciudadana. Para la asambleísta Paola Vintimilla, lo importante no es un título académico, sino estar cerca de la gente para escucharlos y recibir sus propuestas.   “Lo importante son los resultados y no los títulos académicos que se tenga”. Insistió ante los Medios Públicos en que no cree que a las dignidades solo deban llegar candidatos con credenciales académicas. A su parecer, debe ser la ética la que prime en la función pública.   Criticó que actualmente existan legisladores que “llegan al Pleno, ponen el dedo (asistencia) y se van”. Dijo que eso afecta el trabajo para el que fueron electos. En ello concordó Jairala. Adujo que el contacto con el pueblo permite la empatía con las personas y que el candidato conozca las necesidades.   Según el Observatorio Legislativo, en el período 2013-2017, la famosa que tuvo más inasistencias fue Cristina Reyes. Ante esto, la asambleísta explicó que cada una de sus ausencias cuenta con una justificación, como lo disponen las normas jurídicas.   Es más, aclaró que en la gran mayoría de veces, sus inasistencias se debieron a invitaciones a eventos internacionales, a los que asistió en representación del país. Finalmente, para los expertos, una persona que opta por la política debe tener un amplio conocimiento y preparación, pero también debe respaldarse en el agrado que le brinde la ciudadanía. (I)   Fama y títulos Preparación envidiable Cynthia Viteri se convirtió en la primera mujer en ser candidata por el Partido Social Cristiano (PSC). Además fue la primera famosa con dos candidaturas a la Presidencia. Tiene cuatro títulos profesionales.   5 títulos profesionales tiene la exasambleísta Diana Acosta: dos de tercer nivel, tres de cuarto nivel.   Se reactiva el fenómeno El reclutamiento de talentos de televisión, del deporte y demás, se reactiva en cada época, como la que vivirá Ecuador el próximo 24 de marzo de 2019, en que se elegirán 5.682 autoridades seccionales. (I)       Fuente: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/3/farandula-ingreso-famosos-politica