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Los emigrantes dejan de enviar dinero debido a la cuarentena

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La cuencana Carmelina Albarracín está preocupada porque su esposo, Carlos Rivera, quien reside en East Hampton Long Island (Nueva York), está en aislamiento domiciliario desde hace más de dos semanas y no puede trabajar. Él laboraba en una compañía de construcción.

Los emigrantes dejan de enviar dinero debido a la cuarentena

Rivera, en los últimos cinco años, se acostumbró a enviar USD 130 semanales para la manutención de sus cuatro hijos y de su esposa. Pero debido a la pandemia mundial del covid-19, ya no manda ese dinero.

Esa situación aflige a Albarracín, porque solo su hija mayor labora, mientras el segundo no consigue trabajo y los dos menores aún estudian. Ella se lamenta porque su cónyuge también requiere dinero para su alimentación y pagar el arriendo de su departamento.

Durante el año pasado, Ecuador recibió USD 3 234 millones por concepto de remesas, de acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador. Por efectos del coronavirus, el Gobierno estima una reducción inicial de cerca de USD 570 millones durante este año. Esa previsión fue contemplada en la propuesta de Ley Orgánica de Apoyo Humanitario para Combatir la Crisis Sanitaria Derivada del covid-19, que fue enviada a la Asamblea.

En ese documento se indica que la disminución podría profundizarse con el ajuste de crecimiento económico a la baja de Italia, España y Estados Unidos, que son los tres principales destinos de los emigrantes ecuatorianos.

Según el analista económico Rodrigo Mendieta, en los últimos años las remesas aumentaron porque los emigrantes ayudaban con más dinero a sus familias para enfrentar la crisis económica del Ecuador.

Mendieta explica que ahora los emigrantes, al dejar de trabajar por la cuarentena, dejaron de hacer envíos o bajaron los montos porque deben mantenerse sin ingresos.

Además, deben prepararse para el desempleo. Solo en Estados Unidos, más de 22 millones de personas se inscribieron en la lista de desempleados para recibir un subsidio. Los sectores más afectados son hotelero, manufacturero, comercio minorista y construcción, según ese Gobierno.

Para Mendieta, las remesas son de vital importancia para la economía porque junto con exportaciones, inversión extranjera y endeudamiento representan las principales fuentes de ingresos de dinero para sostener la dolarización.

William Murillo es director de la organización 1800migrante.com, y reside en Nueva York. Según él, la mayoría de ecuatorianos migrantes es ilegal, por eso no recibirán ayuda del Gobierno de EE.UU. y no tendrán dinero para enviar.

Un ejemplo es la azuaya Clara Barahona, quien vive en Long Island (Estados Unidos) desde hace 14 años. Ella envió hace más de un mes USD 300 para la alimentación y los estudios de sus tres hijas, quienes viven con sus abuelos en Cuenca. Desde entonces, no ha mandado dinero porque no puede salir a realizar sus labores de limpieza en viviendas.

Jacinto Castro está desempleado en Cuenca. Él pide a Dios que la emergencia sanitaria acabe porque su padre perdió su trabajo en Nueva Jersey y dejó de ayudar a su familia.

Por esa misma razón, Gricelda Nurinkias está preocupada. Su esposo Ángel Jaigua, quien llegó hace siete meses a Nueva York, dejó de laborar en un restaurante. La shuar, quien vive en Cuenca, cuenta que antes de la cuarentena enviaba dinero para sus hijos y las deudas.

Los ecuatorianos radicados en España pasan por problemas similares, dice Rosa Castillo, de 50 años. Vive desde hace 12 en la ciudad de Bilbao. “Las personas que trabajamos dentro de una casa cuidando ancianos no tenemos problemas, pero sí las que laboraban por horas”. Ella manda USD 1 000 cada mes para la manutención de su familia en El Oro y para pagar un crédito bancario.

Pero ahora tiene complicaciones para hacerlo, porque las remesadoras en España solo trabajan pocas horas y “no se puede salir del trabajo”. Hace dos semanas logró enviar USD 700 porque se quedó con algo de dinero para cualquier emergencia de salud.

Tania Romero emigró hace 15 años desde Puyo y está radicada en Bilbao. Mandaba USD 500 al mes para los medicamentos de su madre y para pagar un crédito bancario. Trabajaba por horas en una residencia de personas de la tercera edad, pero ahora no puede hacerlo por precaución y para evitar contagios de los internos. “Tengo pocos ahorros para mantenerme acá”.

https://www.elcomercio.com/actualidad/emigrantes-enviar-dinero-emergencia-coronavirus.html