Inicio Redacción Las grúas más grandes en manos de mujeres

Las grúas más grandes en manos de mujeres

317
0

Érika Macías colgó el teléfono y se puso a llorar. Tenía año y medio sin trabajo y la llamaron en marzo pasado, junto a otras tres mujeres, a ofrecerle un puesto como operadora de grúas RTG y QC, en el puerto de aguas profundas de Posorja.

En el país, ninguna mujer ha manejado estas enormes grúas portuarias. Érika ni siquiera había escuchado de su existencia, a pesar de conocer a la perfección sobre motoniveladoras, barredoras de bobcat, rodillos de afirmado, tampos, camiones 775 g…

No lo podía creer. La habían contactado a ella, a quien durante año y medio en cada sitio al que iba a pedir empleo siempre le decían que no. Desde adolescente, su padre y hermanos, también operadores, le enseñaron todo lo que sabe. Tenía experiencia, licencia tipo G, pero había un ‘problema’ para los contratistas: era mujer.

“Yo iba a pedir trabajo y siempre me decían que esto no era para mí, que estas máquinas son muy grandes para las chicas”, recuerda ahora, sentada sobre el simulador donde se capacita para cuando se inaugure el puerto, en agosto próximo, y empiece a manipular las grúas en la terminal.

En su natal Portoviejo, la joven de 34 años solo conoció a otras dos mujeresconductoras de maquinaria pesada, con la misma dificultad que tuvo ella para conseguir trabajo. Por eso reconoce que pese a no haber tenido ni idea de lo que era una grúa pórtico, dijo que sí de inmediato a la propuesta.

Lo mismo le pasó a Génesis Márquez. Ella, Érika, Yolanda Aldaz y Tania Huiñisaca serán las cuatro primeras mujeres en conducir grúas pórtico en el país. Ese puerto tendrá 29 operadores hombres.

Génesis es de Venezuela y el mismo impulso que la llevó a salir de su país, hace dos años y medio, la hizo aceptar la oferta de DP World Posorja, concesionaria del muelle. “A mí siempre me ha gustado viajar, experimentar cosas nuevas. Vi el anuncio y me postulé”, relata la joven de 28 años.

A diferencia de Érika, Génesis lo máximo que había hecho en la vida era manejarautos, y su última experiencia laboral fue de capitán de sala de un restaurante.

Hasta el 8 de marzo, ella no sabía lo que era una máquina QC, que son las que mueven los contenedores de buque a muelle. En la primera fase, el puerto de aguas profundas tendrá cuatro, las más grandes de Sudamérica, de 1.500 toneladas y 80 metros de altura.

La venezolana en este momento ya sabe cada detalle de su manejo y también de las 15 grúas RTG que estarán en el desembarcadero, y que serán empleadas para la operación de contenedores en patio.

Ella es alférez de navío de la Armada venezolana y le hace gracia recordar que cada vez que llegaba a algún puerto, veía esas enormes estructuras metálicas. Jamás hubiera creído que algún día trabajaría con ellas.

Yolanda Aldaz Gálvez tampoco pensó volver a montar equipos pesados. Una tragedia la alejó durante una década de la conducción de retroexcavadoras y volquetas en minas de su natal Zamora Chinchipe y en Loja.

Hace 10 años, el segundo de sus hijos tenía cinco y sufrió una descarga eléctrica que le dejó quemaduras de tercer grado. “Yo me encomendé al Divino Niño y le dije que si me lo salvaba, yo iba a dedicar mi vida a ayudar a los demás”. Fue así como se hizo enfermera. Fue voluntaria y trabajó en centros de salud y hospitalesde diferentes ciudades.

Esto no solo la alejó de su tierra, sino de los rugidos de motores de las maquinarias que conducía su papá, José Aldaz. De niña, Yolanda paseaba en volquetas y miraba de lejos las construcciones y las labores en minas.

Apenas tuvo la oportunidad, sacó la licencia que le facultó trabajar durante algún tiempo en lo que amaba, hasta que su hijo enfermó. Por eso, manipular las grúasportuarias la hace doblemente feliz, porque siente que está retomando el sueño que le heredó su padre.

A Tania Huiñisaca también le es inevitable pensar en su progenitor cuando habla de su pasión por las máquinas pesadas. Tenía 10 años cuando Ramón Huiñisaca salió de su casa a limpiar una vía en Morona Santiago, de donde es oriunda, y jamás regresó. Un derrumbe lo sepultó vivo. “Él falleció siendo operador. Eso significó mucho para mí y por eso decidí ser operadora”, cuenta la joven, de 25 años.

Aunque cada vez que se subía a alguna retroexcavadora sentía las miradas extrañas de sus compañeros de labores, nunca sintió discriminación como Érika. La manabita en incontables ocasiones salió llorando de las construcciones porque los ingenieros la hacían bajar de los equipos. Era su hermano Tony, quien hace cinco meses falleció de leucemia, el que le secaba las lágrimas y le repetía que ella podía.

Claro que pudo. Con el dolor aún abrasador por el fallecimiento de su ñaño viajó a Brasil, al Puerto de Santos. Allí también se capacitaron Génesis y Yolanda. Tania, en cambio, viajará a República Dominicana, al Puerto de Causedo, para su preparación.

Aunque en ninguna de esas ciudades es usual ver a mujeres trabajando en puertos, las operadoras no sintieron ningún gesto de rechazo. “Al contrario, nos decían que era un orgullo para ellos aprender junto a nosotras, que estamos rompiendo estándares y que podemos motivar a más mujeres a unirse a trabajos que históricamente han sido ocupados por hombres”, dice Génesis, emocionada por el recuerdo del viaje que le cambió la vida.

Actualmente, ningún rincón del puerto de Posorja y su funcionamiento les es desconocido. Se pasean entre las grúas que dirigirán en agosto, asombrando a quienes se enteran de su labor.

-¿En serio ustedes van a operar las grúas? -les pregunta un trabajador de la construcción en el muelle.

-Sí -responde Yolanda con una sonrisa.

-¿Y no les da miedo? -le repregunta el empleado.

-A mí no, ¿por qué? ¿Le da miedo a usted? -le contesta Yolanda, ahora con una carcajada.

El sistema

Habrá 34 operadores en el puerto de Posorja

El 31 de agosto de 2017 se colocó la primera piedra de la construcción del puerto de aguas profundas en Posorja. El proyecto implica una inversión de 1.200 millones de dólares. El inicio de sus operaciones está previsto para agosto.

Su canal de navegación tiene una profundidad de 16,5 metros y 21 millas náuticas de longitud.

En el muelle, de 480 metros, se ubicarán las grúas que operarán los 34 operadores que habrá en total.

En la primera fase operará con cuatro grúas pórtico o QC, usadas en muelle, junto con 15 grúas RTG, que son para la operación de contenedores en patio. (I)

Fuente:  https://www.expreso.ec/guayaquil/maquinaria-pesada-mujeres-trabajo-NF2878807